La gente cree que Bizarro empieza cuando se apagan las luces. Se equivoca por unas seis horas.
De día somos café. Café de verdad: espresso de especialidad de origen Veracruz, cappuccino doble con microespuma, flat white para los que lo toman en serio y un cold brew que dejamos extraer 24 horas hasta que queda suave y dulce sin una gota de azúcar. Si no eres de café, la barra también tiene matcha ceremonial, chai especiado de la casa y hasta una limonada de carbón activado tan rara como rica.
La cocina aguanta el ritmo. Avocado toast de masa madre y chilaquiles para empezar el día, sándwich prensado de serrano y la hamburguesa Bizarro —res 180g, cheddar añejo y tocino curado en casa— para cuando el hambre va en serio. Y siempre, siempre, hay postre: pay de queso vasco, tiramisú con nuestro propio espresso, cheesecake de zarzamora.
Todo lo de comer y beber se prepara al momento y se recoge en barra: pides, te avisamos y sigues en lo tuyo. Así la carta de día sostiene la noche.